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Zona Norte, Buenos Aires, Argentina
Psicóloga egresada de la Universidad Nacional de Buenos Aires – Formación de posgrado en clínica psicoanalítica y en el abordaje de problemáticas vinculares – Consultorio en Martínez, Zona Norte Bs. As. - julietamonteros@gmail.com - Tel. 011 15 5451 1868

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Yo no creo en los psicólogos, pero que los hay…



Por razones diversas y que han llevado a muchas especulaciones, nuestro país se ubica como aquel con mayor cantidad de psicólogos por habitante en todo el mundo. Un record curioso por cierto, ya que en relación a otros países se dice que la Argentina es de los más rezagados a la hora de consultar a un especialista.

¨Yo no creo en los psicólogos¨, dicen los más escépticos como si la psicología se tratara de una doctrina religiosa que depende  de la fe. Algo de eso puede haber cuando se elige  un profesional para que nos ayude a entender lo que nos pasa, se cree o no se cree que algo sabe acerca de aquello. Y es hasta legítimo y conveniente si es que finalmente decidimos preguntarnos un poco más acerca de lo que nos pasa internamente.

Quizás el primer paso sea pensar porqué es en este momento que estoy en frente de este dilema, porqué siendo que hasta ahora parecía andar todo sobre ruedas de repente la vida se vuelve aburrida, hostil, triste o insoportable. Es muy probable que este momento de cavilación tenga que ver con ciertos ciclos evolutivos como una convivencia,  una paternidad, un abuelazgo. Algunas veces puede relacionarse con situaciones críticas que nos toca atravesar como un desempleo, una enfermedad, una separación de pareja. Y aunque logremos entender que todo esto es parte de la vida misma, cuando algo de esto nos toca no podemos dejar de  culpar  al destino, pensamos que solo nos está pasando a nosotros, que no vamos a poder con ello.

Lo cierto es que, aunque hubiera innumerables motivos que llevan a una persona a consultar a un especialista, cuando nos encontramos  frente a la persona indicada la pregunta que rodeará  todos nuestros conflictos siempre será la misma, ¨ ¿Qué me pasa a mí con esto?¨ Y si en ese espacio privilegiado que se arma entre un paciente y su analista se posibilita el despliegue de la lógica del inconciente, es muy probable que descubramos que no existe pregunta alguna para la cual no tengamos ya una posible respuesta.

Lic. Julieta Monteros