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Zona Norte, Buenos Aires, Argentina
Psicóloga egresada de la Universidad Nacional de Buenos Aires – Formación de posgrado en clínica psicoanalítica y en el abordaje de problemáticas vinculares – Consultorio en Martínez, Zona Norte Bs. As. - julietamonteros@gmail.com - Tel. 011 15 5451 1868

martes, 14 de junio de 2011

No existe fuerza en el mundo. Santaolalla

No existe fuerza en el mundo que pueda parar la voz No hay vitamina que alcance cuando del alma es la tos Cuando sabemos lo que tenemos y transparente todo lo vemos No existe bota o zapato que pueda pisarnos hoy Ni rascacielos que rasquen cuando pica el corazón Cuando paramos de darnos cuerda como si nada se abren las puertas No existe ciudad en el globo que pueda atraparme hoy que pueda atraparme hoy No hay suficientes misiles para bajarme la voz Ni reacciones en cadena si no juego de eslabón Cuando los locos se están matando entre las balas me voy silbando No existe sable en el mundo que pueda partirme en dos que pueda partirme en dos

Una familia. Mancha de Rolando



Si algo llegara a pasarme, si yo llegara a caer
guarda en el alma los recuerdos, las canciones
y cuida bien de mi mujer

Yo ya conozco la historia, que nos contaron al nacer
esas cadenas ya no encierran mi memoria
no voy a desaparecer

Hoy me di cuenta que esto ya es una familia
y que nada nos puede separar
vendran las aguilas y dios traera a sus hijos
al rio de la la eternidad

Se que vendran esos tiempos
en que tendremos que saber
si somos unos o si uno es suficiente
si ya dejamos de crecer

Y cuando llegue la hora les juro que no llorare
me ire de prisa adonde el viento me acompañe
riendo como vos sabes

Hoy me di cuenta que esto ya es una familia
y que nada nos puede separar
vendran las aguilas y dios traera a sus hijos
al rio de la la eternidad.

Vos sabés. Vicentico

Vos sabes
como te esperaba
cuanto te deseaba
no, si vos sabes
vos sabes
que a veces hay desencuentros
pero cuando hay un encuentro de dos almas trae luz
vos sabes
que cuando llegaste cambiaste el olor de mis mañanas
no, si vos sabes
vos sabes
del día que tu madre vino
y me dijo con ojos mojados que ibas a venir
cuando el doctor dijo: señor, lo felicito es un varón
cómo poder explicarte
cómo poder explicártelo
el amor de un padre a un hijo
no se puede comparar
es mucho más que todo
no, si vos sabes
vos sabes.
Los observo mientras tu madre te mece
y me hace sentir fuerte
mirarte crecer
la emoción que siento dentro
la comparto en este cantar
con los que miran al frente de noble corazón
cuando el doctor dijo: señor, lo felicito es un varón
como poder explicarte
cómo poder explicártelo
el amor de un padre a un hijo
no se puede comparar
es mucho más que todo
no si vos sabes.

La familia, la propiedad privada y el amor. Silvio Rodriguez


El derrumbe de un sueño,
algo hallado pasando,
resultabas ser tú.
Una esponja sin dueño,
un silbido buscando,
resultaba ser yo.
Cuando se hallan dos balas
sobre un campo de guerra
algo debe ocurrir
que prediga el amor
de cabeza hacia el suelo
una nube vendrá
o estampidas de tiempo
los ojos tendrán.
Fue preciso algo siempre
y no fue porque tú
tenías lazos blancos en la piel,
tú, tenías precio puesto desde ayer,
tú, valías cuatro cuños de la ley,
tú, sentada sobre el miedo de correr.

Una buena muchacha
de casa decente no puede salir.
Qué diría la gente
el domingo en la misa
si saben de ti.
Qué dirían los amigos,
los viejos vecinos
que vienen aquí.
Qué dirían las ventanas,
tu madre y su hermana
y todos los siglos
de colonialismo español
que no en balde
te han hecho cobarde.
Qué diría Dios
si amas sin la Iglesia y sin la ley,
Dios, a quien ya te entregaste en comunión,
Dios, que hace eternas las almas de los niños,
que destrozarán las bombas y el napalm.

El derrumbe de un sueño
algo hallado pasando
resultabas ser tú
Una esponja sin dueño
un silbido buscando,
resultaba ser yo.
Busca amor con anillos
y papeles firmados
y cuando dejes de amar
ten presentes los hijos,
no dejes tu esposo,
ni una buena casa,
y si no se resisten,
serruchen los bienes
—pues tienes derecho también—
porque tú
tenías lazos blancos en la piel,
tú, tenías precio puesto desde ayer,
tú, valías cuatro cuños de la ley,
tú, sentada sobre el miedo de correr.

(1969)